martes, 23 de diciembre de 2014

Una reflexión en tiempo de Navidad y el verdadero regalo

                                                          El es la Dádiva 
Ha llegado una nueva navidad a nuestras vidas, a lo mejor demasiado pronto para algunos, sobre todo los mayores, ya que para los niños el tiempo es muy largo entre una y otra.
Desde comienzos del mes de diciembre, y algunas veces antes, la casas se comienzan a engalanar con luces, árboles navideños llenos de primores, coronas y arcos, y un sinnúmero de adornos.
Y un pesebre, un pesebre que nos lleva a recordar al niño de Belén, al niño de la profecía, al niño que creció y "anduvo haciendo bienes" según registra el libro de Hechos de los apóstoles 10:38
Ese niño hecho hombre que entregó Su vida por amor a sus hermanos.
Acontecimientos un poco olvidados en estas fechas o relegados a otro plano.
Es maravillosa esta época en que afloran los mejores sentimientos en nuestros corazones y nos inunda el deseo de hacer el bien. Es el espíritu de la navidad. Es el espíritu que nos impulsa a dar de nosotros mismos y de lo que tenemos para aliviar un poco la carencia que se manifiesta en diferentes formas. El espíritu que nos induce a hacer el bien, a perdonar y olvidar las ofensas por más duras que estas hayan sido, que nos sensibiliza al recordar a aquellos de nuestros amados que ya no están con nosotros y partieron de esta vida; que nos ayuda a ponernos un poco en el lugar del otro  y a suavizar nuestras apreciaciones de las personas y los hechos. El espíritu que se manifiesta en una tradición religiosa, o en una familiar pero con el mismo fin: Recordar el mensaje que se dio al mundo el día en que nació el niño de Belén, por medio de las huestes celestiales que se presentaron a los humildes pastores: "Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra Paz, buena voluntad para con los hombres" (Lucas 2:14). Esa paz y buena voluntad que tanto se necesita en el diario vivir, y que si existiera a mayor escala evitaría tanto de los males que nos afligen , a las comunidades, a las familias y a las personas..Paz y buena voluntad que trocaría la envidia en admiración; el resentimiento en perdón; el egoísmo en altruismo; la maldad en bondad; y todo  lo malo en bueno..Que bendición sería si pudiéramos revertir lo que no ha estado bien y así poder agregar nuestra cuota de bondad a este revuelto y convulsionado mundo. Haríamos un poco parte de nosotros y de nuestras vidas el casi olvidado mensaje entregado en el meridiano de los tiempos y dirigido a toda la humanidad.

Que podamos recordar en esta fecha el real sentido de la Navidad y disfrutar de este video que nos invita a reconocer la verdadera dádiva.Para todos nuestros lectores, con cariño y gratitud.

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