lunes, 8 de septiembre de 2014

¿Que recuerdos legamos a nuestros hijos? Los Niños y las Historias de la Familia

Mi madre, mis hermanos mayores y yo. 

 Cuando era una niña mi madre me dio una de las lecciones que marcaron mi vida. Llegó a casa un día después de hacer las compras, con un bolso "misterioso". Me llamó hasta su dormitorio y me dijo "Quiero que estés conmigo cuando abra esto" Sacó un maletín negro de cuero, grande y brillante. Lo abrió con un poco de nerviosismo. ¡Nunca en mi corta vida había visto tanto dinero junto! Vi su cara de asombro. La vi buscar entre otras cosas que había en el maletín y tomó una libreta. En verdad, creo que era una agenda. La abrió y comenzó a leer en la primera hoja guiándose con el dedo. De pronto encontró algo. Tomó lápiz y papel de su mesita de noche y escribió algunas cosas. Puso la agenda dentro, cerró el maletín y lo regreso a la bolsa. Luego me dijo "Vamos a ir a hacer un trámite". Por el camino me comentó que había encontrado esto en una cabina telefónica y que debíamos localizar a su dueño.. Comenzamos a buscar la dirección...Llegamos a una casa muy hermosa, ¡enorme!. Al tocar el timbre salió un hombre de uniforme negro, muy elegante. Mi madre le pregunta por una persona, el comenta que no puede recibirla, mi madre insiste, y vuelve a insistir en que "debe" hablar con él. Pero no le comenta el motivo de su visita. Sale una mujer, y se repite lo mismo, ellos negando y mi madre insistiendo... Luego, después de algunas consultas entre ellos nos hacen pasar a una sala muy bella. Mientras esperamos mi madre permanece callada y pensativa. Y luego viene un hombre un poco mayor, con bata de levantarse y cara desencajada... Evidentemente se encontraba muy enfermo..Nos mira con extrañeza mientras otro hombre se mantiene a prudente distancia ..Mi madre le explica el motivo de nuestra visita "entregarle algo que le pertenece, algo de su propiedad". Le alarga la bolsa, él mira extrañado, cuando la abre ¡no puedo describir su cara!! Se tira en el sillón, abre el maletín, lo revisa y todo esta perfectamente arreglado. Nos abraza, se ríe, llora, llama a su esposa...!! No escondía la profunda satisfacción que le producía esto..Preguntaba donde lo encontró, quienes éramos nosotros y muchas cosas..Quiso recompensar a mi madre por esto, más ella se negó a recibir cualquier tipo de recompensa. "Era mi deber", le comentó. "¿Sabe usted cuántas familias dependen de esto?", pregunta nuestro interlocutor..Entonces nos cuenta que ese dinero era el sueldo de todos sus empleados, que lo había retirado en la mañana para hacer los pagos de todos ellos y que, cuando llegamos estaba tan mal porque no sabia que iba a hacer, que ni fuerzas para caminar tenía. Ni siquiera le había contado a sus más cercanos... Mi madre le comenta que cuando lo vio no quiso dejarlo allí, que se dio cuenta que no era un maletín cualquiera. 
Nos fuimos de allí, mi madre con la satisfacción de haber hecho lo correcto y la pequeña que caminaba de su mano, con una lección aprendida, grabada en su mente y en su corazón...
Mi madre en la actualidad, con 89 años, junto a dos de sus amigas cuando la acompañé a cumplir con su deber cívico de ir a las urnas en las elecciones presidenciales recién pasadas. Es algo que siempre ha realizado mostrando un ejemplo de responsabilidad con su patria.  
Notas:
* Esta es una historia de la vida de la autora.
** En aquellos años no existían los teléfonos personales. Al estar fuera de casa se usaban los teléfonos públicos ubicados en cabinas.
*** Los empleados no querían anunciar a mi madre porque ella no se identificaba y no informaba el motivo de su visita.

Este artículo lo publiqué en mi Facebook para el Día de la Madre como un homenaje a ella, en su día especial.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada